Un pueblo, dos escrituras
Cualquier letrero mongol en Ulán Bator está en cirílico. Cualquier letrero mongol en Hohhot (Mongolia Interior, China) muestra una escritura vertical y fluida, trazada de arriba abajo en columnas que avanzan de izquierda a derecha. Las dos poblaciones comparten un origen, una familia lingüística y una epopeya — la Historia secreta de los mongoles —, pero escriben su lengua en alfabetos completamente distintos.
Paso 1: Gengis Kan y el escriba uigur (1206)
Cuando Temuyín unificó las tribus mongolas y fue proclamado Gengis Kan en el gran kurultai de 1206, su imperio necesitaba con urgencia un sistema de escritura. Un canciller de la derrotada tribu naimán, un funcionario de lengua uigur llamado Tatatunga, cayó prisionero y, oportunamente, sabía escribir. Gengis Kan le ordenó enseñar a los príncipes mongoles la antigua escritura uigur y adaptarla a los sonidos del mongol.
El bichig mongol (la escritura mongola) resultante se escribe verticalmente, de arriba abajo, en columnas que avanzan de izquierda a derecha — una rareza heredada del sogdiano a través del uigur. Sigue usándose hoy en Mongolia Interior y es la escritura oficial de esa región, junto a los caracteres chinos en todos los letreros y documentos oficiales.
Paso 2: el paréntesis phags-pa (1269–1368)
La diversidad del imperio mongol hacía que la escritura de raíz uigur de Tatatunga resultara inadecuada para escribir chino, tibetano, sánscrito o persa. En 1269, Kublai Kan encargó al monje tibetano Phags-pa el diseño de una escritura universal. La escritura phags-pa (八思巴文) resultante es un alfabeto en bloques capaz de escribir fonéticamente casi cualquier lengua. Se empleó en sellos y edictos imperiales durante toda la dinastía Yuan, y algunos estudiosos — Gari Ledyard sobre todo — han sostenido que influyó en el diseño del hangul coreano (1443), aunque el punto sigue discutiéndose. Cuando la dinastía Ming expulsó a los mongoles en 1368, el phags-pa cayó en desuso imperial, pero el bichig mongol continuó sin interrupción.
Paso 3: las tijeras de Stalin (1946)
Ya en el siglo XX, la República Popular de Mongolia (la Mongolia actual) era un satélite soviético. En febrero de 1941, Moscú la presionó para pasar de la escritura mongola tradicional al alfabeto latino — y revirtió esa decisión en pocas semanas, el 25 de marzo de 1941, imponiendo en su lugar el cirílico, obligatorio en todos los documentos oficiales desde el 1 de enero de 1946. La razón declarada era alinear la alfabetización mongola con la infraestructura de imprenta soviética; el efecto real fue dejar a la generación formada en cirílico sin capacidad directa alguna de leer textos anteriores a 1946, la literatura clásica o las inscripciones en piedra de los imperios mongoles.
Mongolia Interior, entretanto, quedó bajo la República de China y después bajo la República Popular China, que permitieron — y en algunos periodos promovieron activamente — el uso continuado de la escritura mongola tradicional. El resultado: una sola comunidad lingüística separada por una frontera política en dos tradiciones escritas completamente distintas.
Paso 4: las protestas de 2020
En el verano de 2020, la RPC publicó nuevas directrices curriculares que ordenaban que el chino mandarín sustituyera al mongol como lengua de instrucción en las clases de política, historia y lengua de las escuelas de Mongolia Interior — una política ya aplicada años antes a las escuelas de lengua tibetana y uigur. La reacción fue rápida y sin precedentes: los padres boicotearon las escuelas, los estudiantes abandonaron las aulas y hubo manifestaciones por toda Mongolia Interior. Los manifestantes levantaban carteles en escritura mongola tradicional en los que escribían que luchaban por la supervivencia de su cultura y su lengua.
El resurgir en Mongolia
Desde la revolución democrática de 1990, Mongolia se ha comprometido oficialmente a recuperar la alfabetización en escritura tradicional junto al cirílico. Los rótulos de las calles de Ulán Bator incluyen ya a veces la escritura mongola vertical. Se fijó 2025 como plazo para devolver a la escritura tradicional el rango cooficial, y se cumplió: desde el 1 de enero de 2025 la Ley de la Lengua Mongola exige que los documentos del Estado y de los gobiernos locales estén en cirílico y en bichig mongol, con la transición completa prevista para 2030. El avance es lento: la mayoría de los mongoles menores de 60 años no sabe leer la escritura que usaron durante siete siglos antes de la orden de Stalin. Pero la generación más joven la está aprendiendo — en parte por orgullo, y en parte porque la escritura mongola tradicional es la única vía para leer las palabras de Gengis Kan tal como las escribieron sus propios escribas.
Durante las protestas de 2020, los participantes vincularon una y otra vez el uso continuado de la escritura tradicional con la continuidad cultural mongola y los derechos lingüísticos.