Una escritura nacida de la necesidad
Cuando Vietnam entró en la órbita cultural de la Dinastía Tang (siglos VII–X d.C.), el chino clásico — chữ Hán — se convirtió en el sistema de escritura de prestigio para la administración, el derecho y la literatura. Pero el vietnamita no es el chino: tiene sus propios tonos, su propia gramática y un vocabulario enraizado en el mon-jemer. Escribir la lengua hablada con caracteres chinos prestados era tan torpe como escribir inglés con kanji japoneses.
Alrededor del siglo X, los estudiosos vietnamitas inventaron una solución: el Chữ Nôm (字喃), literalmente «escritura sureña» o «escritura vernácula». En lugar de inventar un alfabeto completamente nuevo, adaptaron los caracteres chinos con dos estrategias principales.
La escala: un repertorio de 20.000 caracteres
El repertorio estándar chino (GB 18030) codifica unas 87.000 caracteres, mientras que el Chữ Nôm se apoyaba en un repertorio de unos 20.000 caracteres, de los cuales varios miles son creaciones vietnamitas. La norma nacional vietnamita TCVN 6909:2001 fija 9.299 caracteres nôm, cerca de la mitad de ellos exclusivos de Vietnam.
La obra maestra: Truyện Kiều
El mayor monumento de la literatura en Chữ Nôm es Truyện Kiều, una epopeya de 3.254 versos de Nguyễn Du (1765–1820). Todo vietnamita cultivado puede recitar versos de ella — es el poema nacional de Vietnam. La ironía es perfecta: la mayor obra literaria de Vietnam fue escrita en un sistema que casi nadie hoy puede leer en su forma original.
El borrado
La colonización francesa llegó por etapas a partir de 1858. Los misioneros católicos venían promoviendo el quốc ngữ en alfabeto latino desde el siglo XVII (véase el artículo complementario sobre Alexandre de Rhodes). La administración colonial vio en ello una ventaja práctica: una población que solo supiera leer la nueva escritura quedaba desconectada de los textos, las leyes y la memoria cultural precoloniales. En 1919 los exámenes confucianos —que evaluaban chino clásico, nunca chữ Nôm— se celebraron por última vez y quedaron abolidos. Pero leer el Nôm siempre se había apoyado en esa misma formación clásica, y ahora la formación misma había desaparecido. En una generación se desplomó la alfabetización funcional en la escritura.
El renacer que quizá no llegue a tiempo
El Instituto Hán Nôm (Viện Nghiên cứu Hán Nôm), fundado en Hanói en 1970, corre contra el tiempo para digitalizar manuscritos antes de que se degraden. Los bloques de extensión de ideogramas unificados CJK de Unicode incluyen ya miles de caracteres chữ Nôm, lo que permite por primera vez escribirlos en un ordenador. Una comunidad pequeña pero apasionada de estudiosos y aficionados está reaprendiéndola. Pero con menos de unos pocos centenares de lectores fluidos con vida, la ventana se cierra deprisa.