Un diccionario para una lengua que nadie hablaba
En 1447-1448 el rey Sejong de Joseon mandó compilar el 東國正韻 (Dongguk Jeongun, «Rimas correctas del reino de Oriente»), un diccionario fonológico en seis volúmenes que prescribía las lecturas sinocoreanas «correctas» de unas 91 categorías de rima. La obra era técnicamente minuciosa, pero las lecturas que prescribía nunca pasaron al uso coreano corriente.
El problema que Sejong quería resolver era real: en el siglo XV los lectores coreanos pronunciaban los caracteres chinos de maneras muy alejadas de las normas chinas de su tiempo. Cada hanja —así llaman en coreano a los caracteres chinos— había acumulado una lectura sinocoreana (한자음) moldeada por siglos de cambio fonológico en coreano, no en chino. Sejong, el mismo rey que acababa de crear el hangul en 1443, pensó que la solución era reconstruir los sonidos chinos «auténticos» e imponérselos al coreano.
Un chino idealizado como patrón
Los compiladores, dirigidos por el erudito Shin Suk-ju, no tomaron como modelo el habla Ming de su época. Trabajaron a partir de la tradición clásica de los libros de rimas: el 古今韻會擧要 yuan (Gujin Yunhui Juyao, 1297), que Sejong había mandado transcribir a la nueva escritura en 1444, y el 洪武正韻 ming (Hongwu Zhengyun, 1375), cuyo título y planta el Dongguk Jeongun imita deliberadamente. Lo que esos libros registran es un chino medio idealizado: un estándar literario, no el habla viva de comunidad alguna. El Dongguk Jeongun superpuso esa fonología teórica a la fonética coreana y produjo un sistema doblemente alejado de la realidad hablada.
El resultado fueron unas pronunciaciones que:
- restauraban las oclusivas finales del tono entrante (入聲) /-p/, /-t/, /-k/, ya desaparecidas en el chino ming
- exigían ㆆ (marca de oclusiva glotal) y el dígrafo ㅭ, recursos del hangul que no escribían ningún sonido del coreano corriente
- imponían distinciones de /-ŋ/ final que los hablantes coreanos no producían de forma natural
- escindían categorías tonales que el coreano había fundido siglos antes
Letras extintas para un sonido imaginario
Las letras ㆆ y ㅭ son quizá el legado más inquietante del Dongguk Jeongun. El hangul de Sejong, anunciado en 1443, se había diseñado con exquisita precisión fonética: la forma de cada letra debía reflejar la posición de los órganos del habla. Y sin embargo ㆆ —y el dígrafo ㅭ que los compiladores inventaron para escribir el /-t/ del tono entrante— no representaba sonido alguno del coreano corriente. Solo hacían falta para esas lecturas artificiales, y desaparecieron con ellas. (ㅸ, en cambio, era una letra genuina del coreano nativo: escribe palabras cotidianas como 셔ᄫᅳᆯ «Seúl» y 더ᄫᅥ «caliente» en el Yongbi eocheon ga de 1447, y se extinguió por sí sola en una generación.) Quien hoy estudia la historia del alfabeto hangul ha de dar cuenta de letras que murieron con el diccionario para el que se hicieron.
El Dongguk Jeongun documenta un intento amplio de prescribir la pronunciación sinocoreana. Su rápido abandono muestra también los límites de sustituir por diccionario unas formas habladas ya asentadas.
Abandonado pero no perdido
El uso oficial de las pronunciaciones del Dongguk Jeongun cesó en dos o tres generaciones. Para la época del Hunmongjahoe (1527), los diccionarios prácticos de caracteres registraban sin más las pronunciaciones que los coreanos usaban de veras. Pero el fracaso del diccionario se convirtió en tesoro de la lingüística. Sus meticulosas transcripciones en hangul conservan una instantánea de mediados del siglo XV de cómo los eruditos coreanos creían que se pronunciaba el chino, y eso resulta un testigo independiente valioso de la fonología yuan y del primer periodo ming, contrastable con las lecturas japonesas kan-on y las pronunciaciones vietnamitas hán-việt. Los fantasmas de ㆆ y ㅭ siguen rondando hoy las reconstrucciones del chino medio.